La montaña

Actualizado: may 16

Para José, quizá la montaña es el escenario que le permite caminar o como mejor lo explica Le Breton , ”[…] nos permite recobrar el aliento, aguzar los sentidos, renovar la curiosidad” ¿Sabe mi padre qué es lo moderno, quiere descifrarlo y adaptarse? En la ciudad es un ser apagado, pero fuera de ella cambia, es un hombre vital, que camina solo en las alturas del páramo o escala con habilidad las rocas más peligrosas.


En la altitud él se transforma. Cuando está en su elemento, es un hombre seguro de sí mismo, de sus fortalezas y límites. Allá arriba, en su inmenso refugio, encuentra la dignidad, una dimensión espiritual y una armonía con los elementos que contrastan enormemente su convivencia habitual con la ciudad.


No se trata de una trama deportiva o del amor por la hazaña, ni de batir un registro por coronar una cima. Lo que importa es el viaje interno que emprende en cada expedición. Nunca hay una cuestión de victoria. Lo importante es cruzar una frontera, la del mundo de los hombres, para acercarse de alguna manera a lo sublime de la montaña; como una búsqueda marcada por el desinterés, el despojo de las pretensiones y la búsqueda de libertad. Cuanto más inhóspito es el lugar y difícil el acceso, mayor es el desafío y mayor el significado espiritual.


A pesar de que es el espíritu de conquista, el que ha llevado a los mejores andinistas a los picos más altos, esta actitud está ausente en mi padre. Su dinámica como montañista ha despertado en mí algunas inquietudes sobre las razones que lo llevan a regresar una y otra vez a la misma cumbre. Quizá lo más importante para él, es encontrar una forma de vivir en medio de estos paisajes, subir esta montaña aceptando un aprendizaje progresivo sobre el escuchar, mirar, leer el entorno. Llegar a una convivencia que le permita ser un elemento más de la naturaleza.


La muerte es un riesgo concreto que siempre se tiene en cuenta (se debe tomar algunos riesgos para acercarse a lo sublime). Creo que la relación de mi padre con la muerte es serena. Si en Quito parece vivir su vejez de manera resignada, pasiva y sumisa, en las montañas se siente libre y considera estas cuestiones profundas de manera diferente. Incluso acepta una parte de su fragilidad, dice que no quiere morir en la ciudad. Son múltiples las maneras en que esta relación cobra su significado, insiste en que prefiere morir en las montañas, en una caída accidental. 


La montaña ha cambiado en estos años, como en general los Andes, el deshielo de sus glaciares es notorio; esta relación desigual y frágil entre la humanidad y la naturaleza se relata en el transcurso de la película y nos lleva a reflexionar sobre las formas del futuro, nuestra subsistencia y los recursos que hemos ido destruyendo. Él me ha pedido que lo acompañe en su ascenso al Quilindaña, eso tiene un significado especial para mí, este viaje es una forma de acercarnos, tanto física como emocionalmente. En nuestras conversaciones durante los descansos o por las tardes, alrededor del fuego o en la carpa, sin duda abordaremos estas cuestiones existenciales. En nuestro acercamiento con la montaña, intentaremos comprender nuestro recorrido como parte de un proceso vital, que implica indagar sobre la fuerza, la debilidad, los desajustes y las fortalezas de nuestro vínculo, tanto filial como personal.



















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 El rumor del Quilindaña

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